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Cambiando un “No” por un “Si”
Sin comentarios · Escrito por Payasos de Hospital categoría Prequirófano, Son Dureta
Hoy me toca trabajar en prequirófano, del Hospital de Son Dureta. La jornada de trabajo empieza a las 8 h. de la mañana, así que toca madrugar. Uno de los niños para los que actuamos hoy es Juan Pedro, un niño de 11 años, que llega a la sala de prequirófano bastante asustado. Nos ve de lejos y avisa a las enfermeras de que “No me gustan los payasos”. Emocionalmente parece muy cerrado y negativo. Rápidamente, mi compañero y yo, no ponemos a pensar en cómo podemos hacer para que Juan Pedro pueda soltar un poco el estress que parece tenerlo atenazado.
En lugar de intentar cambiar el “No” por un “Si” y que acepte nuestro juegos, se nos ocurre otra estrategia. Hacemos que el niño deje fluir su estado emocional dándole la oportunidad de que diga “No” tantas veces como quiera. Parece que es lo que más desea, decir “No” a todo lo que le está pasando. Así que empezamos a jugar, preguntándole;
- “¿Nos podemos quedar aquí Juan Pedro?”, señalando un lugar a unos 5 mts. de su cama
- “¡No!”, responde Juan Pedro.
Nos movemos un paso hacia la derecha;
- “¿Y aquí, estamos bien ahora?”
- “No” repite el niño con todas sus ganas.
Ahora un paso hacia la izquierda;
- “¿Y aquí, estamos mejor aquí?”
- “No” repite una y otra vez.
Al cuarto o quinto “No” el tono de voz y la emoción empiezan a cambiar. Ese “No” rotundo lleno de rabia e impotencia empieza a cambiar hacia un tono más ligero y aliviado. Nosotros hacemos gala de nuestra más absoluta “estupidez” al repetir una y otra vez la misma pregunta. El niño va entrando en el juego, incluso está empezando a sonreir, decir “No” se está conviertiendo en un juego para él. Se olvida durante un rato de donde está y qué hace ahí. Eso le permite afrontar su intervención de manera mucho más relajada. En el momento en que viene la enfermera para llevarlo al quirófano, Juan Pedro ha gastado todos sus “No” con los payasos, ahora ya sólo le quedan “Si” para las enfermeras y se va hacia quirófano mucho más tranquilo de lo que ha llegado.
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El látex de las narices
Sin comentarios · Escrito por Payasos de Hospital categoría Son Dureta
Hoy actuamos en prequirófano, en el hospital de Son Dureta. Nos encontramos con un niño, Alberto, de 9 años, al que operan de los ojos. Nos informan que Alberto tiene alergia al látex, así que nos vemos obligados a actuar a cierta distancia. Además de nuestras narices de látex llevamos con nosotros otros juguetes y artilugios que podrían ser “sospechosos”. Alberto tiene muchas ganas de jugar con nosotros aunque, al mismo tiempo, está un poco enfadado por todo el tema de la operación. Trae con él un erizo grandote. Con el fin de ganarnos su confianza y no centrar toda la atención en el niño, decidimos convertir el erizo en el protagonista de nuestros juegos.
Aprovechamos la circunstancia de que no podemos acercarnos mucho para jugar a que tenemos un miedo terrible a que el erizo nos salte encima. Alberto entra en el juego y cuando el animal se mueve y hace tonterías nos asustamos y le reñimos desde la distancia. El niño disfruta y aprovecha para reñir también al bicho, de esta forma, además, le sirve para ir descargando parte del estrés generado por su intervención. Funciona muy bien, ya que Alberto, que parece muy controlador, gracias a nuestro juego con el erizo, se olvida del entorno, de la operación, de los médicos, las enfermeras y del látex de las narices… nunca mejor dicho.
