TAG | padres
Entramos en la zona de Urgencias cuando escuchamos el llanto de un bebé. A Felipe, de unos pocos meses, le están administrando una mascarilla por problemas respiratorios y llora desconsolado. Su mamá, que está un poco estresada y algo nerviosa, no consigue calmarlo. Es el momento de poner en marcha la magia de la música. Un suave “Ma Petite” interpretado por Bruno Dos Tres hace que el pequeño se vaya calmando, hasta dejar de llorar. Al mismo tiempo que observa como vuelan los pañuelos de la Celadora Caracola, con sus colores y sus malabares, haciendo piruetas en el aire.
Bruno Dostres continúa tocando la guitarra y creando un ambiente musical agradable consiguiendo que cada vez el niño se relaje más. Felipe pasa de estar colorado como un tomate a empezar a mostrar una sonrisa en su cara y casi reir. Su mamá, que no acaba de creérselo, llora de emoción y nos mira diciendo: “Ahora no os podéis ir…” la tranquilizamos, aunque no disponemos de mucho tiempo decidimos quedarnos puesto que no queremos romper la magia del momento. Retiran la máscara a Felipe, que sigue embobado con los payasos y la música. Su expresión es risueña. Su mamá nos comenta, toda emocionada: “Sois un milagro, os llevaré a casa conmigo, porque conseguir esto no es nada fácil”. ¡Toma ya! He ahí una buena recompensa a nuestra labor recibida de forma instantánea. ¡Gracias mamá de Felipe!
6
Una solicitud de “no entrar”
Sin comentarios · Escrito por Payasos de Hospital categoría Son Dureta
Hospital de Son Dureta. Antonio está en la habitación con su madre. Nos asomamos por la ventanita que está en la puerta de la habitación. Él está con el ordenador portátil y su madre al vernos nos dice con un gesto que no entremos, al mismo tiempo que lo ratifica con su hijo. Este levanta la vista de la pantalla y nos mira. Desde la ventanita, le pido que por favor nos deje pasar. Mi compañero me aparta de mi posición y se lo pide él directamente. Entonces yo me asomo por la puerta y le pido al niño que me deje entrar a mi sólo. Mi compañero hace lo mismo, me aparta y le pide que le deje entrar sólo a él. Empujones para apartarnos y al final el que consigue el permiso para entrar es mi compañero. Yo lo más que consigo es meter un brazo, intentando atraparle. Que tampoco lo consigo y me cierran la puerta en las narices.
Dado que algunas habitaciones de Son Dureta tiene una puerta en el lateral que comunica dos habitaciones, mi compañero previene que yo no pueda entrar por ahí. ¡Lástima! Así y todo lo intento desde el cuartito de material de enfermería, pero sin éxito. ¡Vaya! Vencido y derrotado me asomo por la ventanita y les muestro al niño, a su madre y a mi compañero, como rompo la mascarilla que llevaba puesta, ya que se necesitaba aislamiento para entrar, seguidamente abro un poco la puerta y se la arrojo dentro de la habitación.
Respetando la solicitud de “no entrar” la convertimos en un juego entre mi compañero y yo, consiguiendo que nuestro público pase un rato agradable y divertido. Antonio y su mamá, que no pierden detalle, parecen estar pensando “vaya tíos más chiflados”. Han flipado, se han divertido… y nosotros también.
Estamos en el hospital de Manacor, haciendo la ruta habitual, cuando al salir de la zona de Rayos, nos encontramos con una pareja, padre y madre, que está esperando en el pasillo. Están esperando que les toque el turno para entrar. Empezamos un juego con ellos que captan en seguida. Imitamos sus gestos y movimientos, como si hubiera un espejo entre ambos. La pareja nos sigue el juego, les hace gracia y se ríen.
Un poco más tarde, siguiendo nuestra ruta por el hospital, los encontramos de nuevo en la habitación de Magdalena. Son sus padres. Mi compañero, empieza a cantar una canción “Déjame”. Yo intento explicar que me quiero casar con él a toda costa, cueste lo que cueste. Cosa que él no está de acuerdo, dice que su madre no le deja. Y así empezamos una absurda “discusión” entre nostros. La gente se ríe.
Salimos de la habitación discutiendo y sin haber aclarado si nos casamos o nos “cansamos”. Entonces los padres nos llaman para hacernos una foto. También quieren darnos dinero como muestra de agradecimiento. Les explicamos que la mejor manera de ayudar es haciendo una donación o haciéndose socio. Les damos una tarjeta con todos los datos y les explicamos cómo pueden hacerlo. El padre nos felicita, una vez más, por nuestro trabajo y por la labor que estamos llevando a cabo.
¡Que bonito!
